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Saw 3

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Lo cierto es que poco de novedoso puede ofrecernos esta tercera entrega de Saw: más venganza malsana, más juguetitos de tortura, más gore... Bueno, era algo de esperar, sobretodo con la rapidez con que se han ido sucediendo las franquicias de la saga desde que, en 2004, el director James Wan nos dejara a todos agarrados a nuestras butacas con un conato de infarto.

Saw 3 nos trae de nuevo a Jigsaw, acompañado de su súbdita Amanda. Jigsaw se encuentra ya en fase terminal, y decide secuestrar a una joven e insensible doctora para que trate de alargarle la vida si ésta no quiere morir. ¿Las reglas del juego? La doctora y Jigsaw están conectados, por lo que, si Jigsaw muere, ella también morirá con él. ¿Cuándo acaba el juego? Cuando un desconocido consumido por la sed de venganza a causa de la muerte de su hijo supere las pruebas preparadas para él. Pero, claro está, no todo es lo que parece.

Como decía, Saw 3 nos ofrece más de lo mismo, con unos giros argumentales que la primera vez impactan al espectador, pero que comienzan a resultar ya algo trillados; los aparatos de tortura exhibidos en esta tercera entrega tampoco pueden sorprendernos ya, por lo que el director ha recurrido a lo más obvio: más gore. Pero, de todos modos, por mucha sangre y mucha casquería que nos echen encima los guionistas de Saw 3, no conseguirán revolvernos el estómago como en la primera entrega, pues el espectador ya sabe a lo que va. Además, los motivos por los que Jigsaw elige a sus sufridas víctimas comienzan a sostenerse con pinzas, por lo que no os extrañe que en la cuarta entrega de la saga (que la habrá, eso seguro) aparezca un servidor maniatado a un amasijo de hierros ideado por La Fura dels Baus, como consecuencia de la crítica que estais leyendo en estos precisos momentos.

Por contra, y difiriendo de la mayoría de las críticas que he leído por ahí, Saw 3 nos concede una serie de flashbacks que nos muestran (poco, pero más valen unas migajas que nada) el pasado del enigmático Jigsaw y, lo que es quizá más importante, la conversión de Amanda en el enfermizo juego de su mentor. Para algunos, dichos flashbacks entorpecen la propia trama, pero personalmente opino que esto no es así, pues Saw 3 carece desde el principio del ritmo trepidante de sus predecesoras. Para empezar, hay menos pruebas, menos jugadores, centrándose tan sólo en la doctora y el desconocido Jeff: por otro lado, todos los giros argumentales antes mencionados se suceden, cómo no, en los últimos cinco minutos de metraje, mostrándonos de un modo coherente las diferentes explicaciones que se nos han ido dando con cuentagotas a lo largo de la película, cosa que sí que empieza a cansar.

En resumen, más de lo mismo, sin demasiada originalidad, pero amena y algo más sanguinolenta. Personalmente, me ha gustado más que la segunda entrega.

Le doy un 4'5 sobre 10.

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