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Dossier: Alien (3 de 3): conclusiones

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Uno de los aspectos que diferencian a ALIEN del resto de películas de ciencia ficción es el haber llevado a las tres dimensiones el onírico universo de Giger, quien se llevó el Oscar de la academia por sus diseños. Su particular universo biomecánico contrasta de manera directa con los diseños del Nostromo y del Narcissus, o lo que es lo mismo, con el diseño propiamente humano. El planeta LV-426 no sólo muestra a una especie completamente opuesta a la raza humana, sino que abre la caja de Pandora del universo sin explorar, con lo que la sensación de soledad, de distanciamiento y, de manera innata en nuestra especie, de terror a lo desconocido, queda espléndidamente realzada en el metraje.

Ridley Scott supo sacar provecho de esto y, como no, de un buen guión, creando una película exasperantemente lenta (y eso que se acortó: el primer montaje duraba tres horas y doce minutos); pero es esta una lentitud que no cansa al espectador, sino que lo mantiene en constante tensión: los diecisiete últimos minutos de la película se centran en la teniente Ripley, corriendo de galería en galería sin decir una sola palabra. ¿Alguien hecha en falta un diálogo?


El guión de ALIEN es otro tema del que se podría realizar una tesis: como hemos dicho al principio, la idea original de O'Bannon proviene de la película Dark Star, pero de este concepto primitivo al guión final de la película hay una gran evolución, habiendo intervenido en él David Giller, Walter Hill, y el propio Scott. De hecho, Ripley había sido concebida como un hombre -se había barajado el nombre de Paul Newman-, pero finalmente decidieron que fuera una mujer, según la productora, porque estaban convencidos de que iba a producirse un boom del cine femenino, según el resto de los mortales, para abaratar costes. Pues bien, en alguno de estos brainstormings se añadieron ciertos aspectos que, evadiéndonos de eufemismos, podrían llegar a ser considerados vulgares plagios.

Por un lado tenemos la película It: the terror from beyond space, de 1958, que Ivor Powell recomendó a Ridley Scott; pues bien, en esta película nos encontramos con que la trama gira en torno a una nave espacial de regreso a la tierra que es invadida por un ser alienígena y que, oculto en la oscuridad, se dedica a aniquilar a la tripulación. Por si esto fuera poca coincidencia, cabe añadir que el alienígena sacaba su lengua cuando mataba, y que los tripulantes de la nave acaban con la criatura lanzándola por la escotilla.


Por otro lado tenemos la producción italiana, dirigida por Mario Bava, El planeta de los vampiros, de 1965, que narra la historia de una tripulación que recibe un S.O.S. de un planeta deshabitado en el que hallan una misteriosa nave colisionada, y en cuyo interior encuentran los huesos fosilizados de unas criaturas gigantescas.

¿Casualidad? ¿Plagio? ¿Mera influencia?

Lo cierto es que las similitudes son abrumadoras, pero también hay que recordar que Ridley Scott, respaldado por la imaginería de H. R. Giger, logró crear un producto único en su especie, cuyo argumento bien puede haber sido "hurtado" de unas películas de serie B, pero cuya realización, concepción y estética han marcado un hito en el mundo del cine, no sólo en el género del terror o de la ciencia ficción. Un thriller claustrofóbico, forzadamente lento, con una criatura que en ningún momento nos es mostrada con toda claridad -o en todo su esplendor, si se prefiere-, sino que juega con sombras y luces al más puro estilo Hitchcock. Como diría el propio Ridley Scott cuando Carlo Rambaldi le preguntó el motivo por el cual nunca mostraba por entero a la criatura, nos causa más terror lo que creemos que hemos visto, que lo que sabemos que hemos visto.

Sabías que...:

* El primer título que pensó Dan O'Bannon para la película fue Star Beast (Bestia Estelar).

* El Nostromo se llamó originariamente Snark, luego pasó a Leviathan, para acabar siendo el Nostromo que todos conocemos, en honor a la novela homónima de Joseph Conrad, en la que también aparece el nombre del Narcissus.

* En el planeta LV-426, los tripulantes del Nostromo iban a encontrarse con una pirámide en lugar de una nave estrellada.

* Sigourney Weaver es alérgica a los gatos.

* La cabeza decapitada de Ash estaba rodeada de leche, caviar, pasta y canicas.

* John Mollo, el encargado de realizar los trajes espaciales, olvidó poner una entrada de aire, por lo que los actores se mareaban; se dieron cuenta del problema cuando, durante una escena en la que salían los hijos de Ridley y de uno de los técnicos -para que el escenario pareciera más grande- los hijos del director se desmayaron.

* Las imágenes de vectores utilizadas durante el aterrizaje del Nostromo serían usadas posteriormente en Blade Runner.

Aquí finaliza la tercera y última entrega de este monográfico sobre Alien.

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