Dossier: Tiburón, de Steven Spielberg (III)
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Tiburón marcó un antes y un después en el cine, tanto en el género de terror como en el de aventuras: en cuanto al primer aspecto, Spielberg supo retomar, por un lado, la tensión hitchcockiana, reconvirtiéndola para un nuevo público; las graves notas de la banda sonora de John Williams comparten tempo y, hoy día, fama junto a las de Psicosis, y del mismo modo que el gran genio del suspense consiguió que una buena parte de la población no osara acercarse a un periquito durante bastante tiempo, Spielberg logró que en 1975 la gente se quedara en la arena, haciendo castillos o tomando el sol, oteando el horizonte. Por otro lado, Tiburón abrió el camino del nuevo cine de aventuras con sus personajes envueltos en una continua acción trepidante, haciéndose querer por el espectador con relativas dosis de humor o caracteres hoy día ya arquetípicos, para después hacerlos saltar de la butaca con sustos inesperados.
Tiburón tiene todo eso y más: en base a ella emergieron nuevos personajes de aventuras cuyo filón se creía ya obsoleto por la factoría hollywoodiense, cuyo máximo exponente sería sin duda alguna nuestro querido Indiana Jones; pero, bajo la sombra del jefe de policía Brody, -el tipo normal que se convierte en héroe-, nacerían en los ochenta nuevos y memorables héroes por un día, como el John McClane de la Jungla de cristal, o incluso la teniente Ellen Ripley. En el lado opuesto del ring, tenemos a Bruce, el gran blanco, padre de diversas secuelas -afortunadas y catastróficas-, y lo más importante, padrino de terroríficas criaturas sedientas de sangre y royalties que vuelven a la carga en cada nueva entrega, algunas extraterrestres como el Alien de Ridley Scott o el Depredador de John McTiernan, otras sobrenaturales, Freddy Krueger a la cabeza, seguido por otras sagas de terror teenager como Halloween, Viernes 13 o Muñeco diabólico.
Pero, por encima de todo, Tiburón marcó un antes y un después en la propia taquilla, convirtiéndose en la película más vista en el cine hasta que, pocos años después, aparecierra Star Wars. Spielberg abrió el camino de lo actualmente conocemos bajo la etiqueta de blockbuster, y volvió repetir la fórmula con títulos como Encuentros en la tercera fase, E.T, o la trilogía de Indy.P
¿Estuvo en el Indianápolis?
Una de las claves del éxito de Tiburón fueron lo personajes: como ya hemos dicho antes, el teniente Brody reinventaría el papel de tipo normal que, debido a las circunstancias, debe convertirse en héroe; Brody nos deleitaría con frases para la posteridad, como la ya recurrente vamos a necesitar un barco más grande o sonríe, hijo de puta, segundos antes de que Bruce vuele por los aires. por otro lado, y mucho más metafórico, el rico ictiólogo interpretado por Richard Dreyfuss encarnaría a una nueva generación destinada a derrocar a la antigua, encarnado en Quint, el viejo lobo de mar (algunos han querido ver en Hopper un atisbo de la generación de yuppies que inundaría América en los años ochenta).

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