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Crítica de The bank job

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Dirigida por Roger Donaldson, responsable de títulos tan dispares como Cocktail, Species o La prueba, The bank job cuenta con las interpretaciones de Jason Statham, Saffron Burrows, Stephen Campbell Moore, Daniel Mays, James Faulkner, Alki David, Michael Jibson, Richard Lintern, Don Gallagher y David Suchet entre otros.

La película, inspirada en hechos reales acontecidos en 1971 en Inglaterra, cuenta la historia de un grupo de delincuentes de poca monta que acepta dar un golpe maestro, el más grande robo a un banco jamás emprendido. Pero detrás de dicho robo se esconde un inmenso escándalo de corrupción que involucra no sólo a altos funcionarios del gobierno británico, sino a un integrante de la familia real.

Con Un trabajo en italia como principal referente tanto por su entramado como por su estética setentera, The bank job revisita el género del robo de bancos (léase negocios sucios), que nos ha ofrecido títulos que oscilan desde El golpe a Reservoir dogs, de Bandits a Tarde de perros.

En los últimos años, empero, dicho género parece haber revivido un segundo renacimiento a través de películas como la saga Ocean's, Lock & Stock o Snatch, cerdos y diamantes, éstos dos últimos protagonizados también por Jason Statham, motivo por el que probablemente su interpretación resulta lo suficientemente solvente, haciéndonos olvidar su última época de action-man acartonado.

De este modo, The bank job funciona sin necesidad de lucirse, con un ritmo que se va acrecentando a medida que su entramado se torna más y más complejo, en una película manida pero no por ello menos interesante que, como su actor protagonista, avanza por mera inercia, sin lograr despuntar ni pretenderlo. Y quizá éste sea uno de los mayores aciertos de The bank job, que es plenamente consciente de sus limitaciones y a ellas se atañe.

Y es que, si tuviéramos que analizar por partes el nuevo trabajo de Roger Donaldson, difícilmente lograríamos hallar algún aspecto verdaderamente destacable aparte de un consistente guión en su tramo inicial, pero lo cierto es que en conjunto funciona, ofreciéndonos un producto carente de interpretaciones remarcables o de una acción trepidante, pero sorprendentemente factible.

Así pues, y a pesar de encontrarse a años luz de, por ejemplo, las películas del anteriormente mencionado Guy Ritchie, The bank job es un título dinámico y solvente, cuyo atractivo aumenta a medida que trasnscurren los minutos, y que nos asegura un rato entretenido.

Le doy un 6 sobre 10.

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Crítica de California Dreamin'

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Nefarsit, más conocida como California Dreamin', es el primer (y lamentablemente último) largometraje del cineasta rumano Cristian Nemescu, por el cual obtuvo el premio Una Cierta Mirada en el Festival de Cannes del pasado año.

Protagonizada por Armand Assante, Jamie Elman, Razvan Vasilescu, Maria Dinulescu, Alexandru Margineanu, Ion Sapdaru, Alexandru Dragoi, Andi Vasluianu, Sabina Branduse y Gabriel Spahiu, la película nos sitúa a principios del verano de 1999, momento en el que la guerra de Kosovo vive sus últimos episodios. A bordo de un tren que transporta equipamiento de la OTAN y personal del ejército a través de Rumanía camino de la frontera Serbia, viaja el capitán del ejército estadounidense Doug Jones, que está a cargo de la operación, junto con el sargento David McLean, su fiel mano derecha. Una de sus paradas ha de realizarse en la estación de una pequeña aldea rumana, donde el jefe de estación, Doiaru, odiado por los aldeanos por su comportamiento corrupto, muestra su desacuerdo.

California Dreamin' se suma a la creciente oleada de títulos procedentes de Rumanía que, escalonadamente, han ido llegando cada vez con mayor frecuencia al público mayoritario, con títulos como 12:08 Al este de Bucarest, Love Sick, The death of Mr. Lazarescu o 4 meses, 3 semanas, 2 días.

En una mezcla de más de dos horas y media de duración entre nuestra Bienvenido, Mr. Marshall y el particular cine de Emir Kusturica, California Dreamin' se divide en cinco arcos argumentales correlativos que siguen, desde diferentes puntos de vista, las relaciones de unos personajes tan antagónicos como pueden ser los habitantes de una pequeña localidad rural rumana y un destacamento de soldados norteamericanos.

Con un ritmo parsimonioso que acrecenta el enfoque costumbrista de la propuesta de Cristian Nemescu, California Dreamin' es una película de contrastes, en la que el pasado de algunos de sus personajes autóctonos -conocido tanto a partir de su propia interacción como a través de puntuales falshbacks en blanco y negro- y, por tanto, sus reacciones, sirven de cáustica crítica hacia el intervencionismo -o su ausencia- estadounidense, más allá de la mera tragicomedia coral que predomina a lo largo del metraje, en la que merecen especial mención tanto a Ion Sapdaru en su rol de alcalde, como la cordialmente tensa relación entre los personajes interpretados por Armand Assante y Razvan Vasilescu.

Así pues, y aunque en líneas generales se trata de una buena película, California Dreamin' adolece de ciertos altibajos en alguno de sus arcos, lo cual repercute todavía más en un ritmo ya pausado para la extensa longitud de su metraje, si bien dicho defecto puede deberse al improvisado montaje de la película a causa del fallecimiento de su director en un accidente automovilístico.

Le doy un 6'5 sobre 10.

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Dossier Indiana Jones: En busca del arca perdida

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Forjando la leyenda


Era mayo de 1977.

Steven Spielberg y George Lucas estaban de vacaciones en Hawai, y el primero le contaba al segundo que le encantaría dirigir una película al estilo de James Bond, sueño que el productor de la saga 007, Cubby Broccoli, le había denegado años atrás. Lucas, por su parte, le propuso algo diferente, algo similar a los seriales del sábado por la mañana, una película ambientada en la década de los treinta, mezcla de aventuras y comedia, que giraría en torno al descubirmiento del Arca de la Alianza.

Spielberg quedaría encantado con la idea, y poco después George Lucas le mostraría cómo debía ser su héroe, algo similar al Humpfrey Bogart de El tesoro de Sierra Madre o al Charlton Heston de El secreto de los incas, y al que ya había bautizado con el nombre Indiana Smith, en honor al perro de su mujer. El director de Tiburón volvió a sentirse maravillado con la idea -que en realidad no había surgido de la mente de Lucas, sino del guionista y director Philip Kaufman, un apasionado del Arca-, si bien el nombre no terminaba de convencerle, hasta que se ocurrió un nuevo apellido, también típicamente americano: Jones.

La idea era verdaderamente atractiva, pero Lucas y Spielberg no iban a tenerlo nada fácil, pues las productoras aseguraban que para que el proyecto fuera viable deberían tener un presupuesto mínimo de unos 50 millones de dólares, y no de 20 como el propio Lucas les aseguraba. De este modo, una a una las productoras recharazon el proyecto, hasta que llegó a manos de Michael Eisner, de Paramount, el cual trató de echar a Spielberg de la película, pues éste se había pasado de presupuesto tanto en Tiburón como en 1941.



Atando cabos

Finalmente Lucas y Spielberg llegaron a un acuerdo con Eisner y decidieron ponerse manos a la obra. Contrataron los servicios del guionista Lawrence kasdan, quien desde un principio se dio cuenta de que el guión se iba escribiendo casi sobre la marcha, tratando de dar coherencia a las diferentes ideas que surgían de la mente de sus creadores. Mientras Kasdan trataba de construir una historia verosímil a partir de gags y secuencias de acción aisladas, llegó la hora de encontrar al actor que encarnara al mítico arqueólogo. En un principio, fue Tom Selleck el elegido, quien había realizado varias tomas de prueba bastante satisfactorias junto a Sean Young en el papel de Marion, pero finalmente optaron por Harrison Ford, pues Selleck tenía ya firmado un contrato para protagonizar la serie Magnum P.I. Del mismo modo que ocurriera con la elección de Indy, Marion Ravenwood -el nombre procede de la suegra de Kasdan y el apellido de una calle por la que pasaba cada día para ir al trabajo- estuvo a punto de ser interpretada primero por Debra Winger y luego por la propia Sean Young, pero Spielberg se enamoró perdidamente de Karen Allen, quien fue finalmente la escogida.


Para el resto de papeles, los únicos actores elegidos a la primera fueron el veterano Denholm Eliott como Marcus Brody y Ronald Lacey como Arnold Toht, mientras que para el papel de Belloq, la némesis de Indy, se optó por el británico Paul Freeman, tras descartar al cantautor francés Jacques Dutronc y al italiano Giancarlo Giannini. En el resto del reparto podemos encontrar nombres como el de un joven Alfred Molina o John Rhys-Davies, cuyo papel debía interpretar en primera instancia, aunque pueda parecer increíble, Danny De Vito.

El rodaje

Como ya hemos dicho con anterioridad, el guión de En busca del arca perdida se fue escribiendo sobre la marcha, a partir de las ideas de Steven Spielberg y George Lucas: de este modo, la secuencia inicial en el Amazonas se inspira en un cómic del Tío Gilito publicado en 1959 que llevaba por nombre The prize of Pizarro (si bien en otro número del Tío Gilito llamado The seven cities of Cibola, vemos a los Chicos Malos en una escena también muy similar), mientras que otra de las escenas míticas de la película, en la que Indy mata de un disp aro a un frozado espadachín egipcio en mitad del mercado, se debe a que Harrison Ford había caído víctima de una gastrointeritis y apenás sí sostenía en pie para rodar aquel día, por lo que decidieron 'acortar' la escena.



El rodaje propiamente dicho se realizó en Hawai, La Rochelle (costa atlántica francesa), Túnez y los estudios Elstree en Hertfordshire, Inglaterra, y duró 73 días, catorce menos de lo previsto por Spielberg. Túnez fue escogida por el mero aspecto económico, pues rodar en El Cairo resultaba mucho más caro y, como bien le dijera Lucas a Spielberg, si no se ven ni las pirámides ni la Esfinge, ruédalo allí. Por desgracia -auqnue bien podría haber ocurrido lo mismo en la capital egipcia-, Túnez fue un verdadero infierno para el equipo, pues las temperaturas eran muy elevadas y casi todos ellos -excepto Spielberg, que seguía un estricto régimen de comida enlatada- cayeron tarde o temprano o en la gastrointeritis o la disentería, cosa que le permitió a George Lucas ponerse tras las cámaras de la segunda unidad en susticución de Michael D. Moore.


Haciendo realidad la magia

En cuanto a los efectos especiales, tanto Spielberg como Lucas tenían muy claro que querían retomar esa nostalgia por las décadas de los terinta y cuarenta, por lo que dichos efectos debían ser creíbles pero al mismo tiempo usando técnicas por aquel entonces ya anticuadas, como el cartón-piedra, los matte-paintings o las miniaturas.

Dicha labor recaería, cómo no, sobre la Industrial Light & Magic de George Lucas, cuyos esfuerzos se centraron en la parte final de la película, en la secuencia en la que se abre el Arca de la Alianza, secuencia que, por cierto, también fue improvisada, pues el guión de Michael Kasdan la describía simplemente como cataclismo. Para realizar dicha escena decidieron mezclar apariciones fantasmales, una tormenta de fuego y luces de todos los colores imaginables, rodadas parcialmente en un tanque de agua para dar esa sensación de difusión, en una técnica ingeniada por el mítico Douglas Trumbull para Encuentros en la tercera fase.

Fuera de los efectos especiales, uno de los mayores problemas con los que se encontró el equipo técnico fue a la hora de rodar las escenas con serpientes en el Pozo de las Almas, y no precisamente porque Harrison Ford, como Indy, les tuviera pánico. Más bien se debió a la cantidad, que osciló entre las 600 y 7000, pues Steven Spielberg veía el set vacío con las 600 que le habían traído en primera instancia al plató de Inglaterra. En cuanto a la espectacular secuencia inicial, decir tan sólo que Harrison Ford tuvo que practicar unas 40 veces la carrera por el pasadizo antes de rodar la escena con la bola gigante, la cual era de fibra de vidrio y pesaba la nada desdeñable cantidad de 136Kg.


Castillos de arena

En busca del arca perdida fue un éxito sin precedentes. La película que abría la ahora tetralogía recaudó 242 millones de dólares en Estados Unidos y 384 a nivel mundial, convirtiéndose además en la más notable revisitación del héroe clásico del cine moderno. Pero, a pesar de que Lucas estaba convencido del éxito que obtendría, Spielberg no las tenía todas consigo, por lo que ambos pasaron el día del estreno (el 11 de junio de 1981) construyendo castillos de arena en el mismo hotel de Hawai donde concibieron a uno de los personajes más míticos y entrañables de la historia del cine.


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Quién te ha visto y quién te ve...

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El otro día, un amigo mío me enseñó una foto bastante maltrecha de un crío y me retó a adivinar de qué actor famoso se trataba. Como era de esperar, no lo acerté ni de coña -era Bruce Willis, por cierto-, y hoy me he dedicado -no entra ni un alma en mi curro- a buscar nuevas fotografías de querubines hoy por hoy famosos.

Pues eso, que os reto a adivinar a qué personajes famosos corresponden las siguientes fotografías, a ver si alguien es capaz de descubrir los seis nombres. Algunos son bastante obvios, pero hay otros que considero bastante difíciles de hallar el parecido, así que... ¡A estrujarse la mollera!

Pista: todos son varones caucásicos.


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Crítica de Dewey Cox: una vida larga y dura

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Dirigida por Jake Kasdan, Dewey Cox: una vida larga y dura viene de la mano de Judd Apatow, responsable -ya sea en el guión o en la producción- de títulos como Supersalidos, Lío embarazoso, El reportero, Pasado de vueltas o Virgen a los 40.

Protagonizada por John C. Reilly, Jenna Fischer, Paul Rudd, Jason Schwartzman, Jack Black, Justin Long, Jack White y Conner Rayburn, junto a cameos de diferentes celebridades del mundo de la música y la televisión, Dewey Cox: una vida larga y dura narra el auge y caída del legendario músico y compositor Dewey Cox, un músico cuyas canciones cambiaron a una nación con su rock and roll espiral. Este hombre se acostó con 411 mujeres, se casó tres veces, tuvo 22 hijos y acogió a otros 14, triunfó en los programas de televisión de los años 70, se codeaba con gente de la talla de Elvis o los Beatles, era adicto a todo tipo de droga que un hombre puede conocer y, a pesar de todo, se convirtió en un icono de su país.

Concebida como una spoof movie, o lo que es lo mismo, una parodia en toda regla en este caso de biopics musicales como Ray, En la cuerda floja, I'm not there o incluso The Doors o Beyond the sea, el principal mérito de Dewey Cox: una vida larga y dura radica en que no sólo se limita a caricaturizar los títulos antes mencionados, recurso bastante previsible y recurrido en otros ámbitos como en la saga Scary Movie y demás sucedáneos, si no que arremete, en términos generales, con toda la historia de la música del siglo XX a partir del blues.

De este modo, el protagonista de la película de Jake Kasdan recorre y se burla escrupulosamente de todos y cada uno de los períodos musicales y su contexto histórico, con mayor o menor éxito, iniciándose en la música negra y pasando consecutivamente por el Rock'N'Roll, el movimiento hippie, el folk de denuncia social o la música disco, compartiendo plano con las principales figuras de dichos movimientos, desde Elvis a Dylan, de los Beatles a Buddy Holly. Todo ello es parodiado con un sentido del humor desmedido pero al mismo tiempo elegante, con secuencias verdaderamente ingeniosas y referencias constantes, sin llegar nunca a la estupidez carente de gracia que desde hace ya algunos años domina este tipo de cine, y al mismo tiempo sin renunciar a los gags más salvajes y descerebrados.

Y es que hay modos y modos de hacer las cosas: buen ejemplo de ello serían el accidente que marcaría la niñez del protagonista y la relación con su padre, todos y cada uno de sus desternillantes contactos con las drogas y el sexo, o su agitada vida matrimonial, claros exponentes de un cine caricaturesco y desmedido, pero al mismo tiempo (mínimamente) inteligente.

Destacar la interpretación de un John C. Reilly inmenso -si bien uno siempre tiene la sensación de estar viendo en pantalla a un clon de Will Ferrell-, los cameos de Jack Black y Jason Schwartzman como miembros de los Beatles, las desternillantes letras de las canciones (sobretodo las de la época Dylan) y el empeño de su director en retratar con la misma fidelidad (dentro del género, obviamente) tanto el contexo histórico como los excesos de las grandes figuras de la música.

No es una maravilla, pero sí un verdadero soplo de aire fresco en el género.

Le doy un 7 sobre 10.


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Crítica de La isla de las almas perdidas

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Dirigida por Nikolaj Arcel y protagonizada por Sara Langebæk Gaarmann, Lucas Munk Billing, Lasse Borg, Nicolaj Kopernikus, Anette StØvelbæk y Lars Mikkelsen, La isla de las almas perdidas es una película de aventuras en clave familiar procedente de Dinamarca.

En un pueblecito de la costa, donde nunca sucede nada apasionante, vive Lulu, una chica de 14 años que acaba de mudarse con su madre y su hermano, y que se aburre profundamente, esperando que ocurra algo y buscando aventuras. Pero a veces hay que tener cuidado con lo que se desea... De repente, el hermano pequeño de Lulu es poseído por el espíritu de un hombre que luchó contra el mal en el siglo XIX. Lulu deberá buscar ayuda en las dos únicas personas que creen en ella: Oliver, un niño rico asustado hasta de su propia sombra y Richard, un desilusionado científico de lo paranormal. Juntos se verán envueltos en una batalla contra las fuerzas de la oscuridad para descubrir los secretos escondidos en la Isla de las Almas Perdidas.

Ya hemos hablado más de una vez en este blog sobre la creciente proliferación de títulos fantásticos en nuestras carteleras y de su reincidencia temática, donde parece que tan sólo los niños huérfanos y/o procedentes de una familia desestructurada pueden aspirar a descubrir mundos fantásticos. Y La isla de las almas perdidas, como no podía ser de otro modo, sigue paso a paso las pautas estipuladas, encontrándonos en este caso particular con una joven de padres divorciados que se traslada de la gran ciudad a un pequeño pueblo.

De este modo, La isla de las almas perdidas no se encuentra nio por encima ni por debajo de la media en cuanto a calidad se refiere, supliendo su falta de originalidad con una ambientación bastante más oscura de lo que viene siendo habitual, próxima tan sólo a la tercera entrega de Harry Potter, donde las magia propiamente dicha se tiñe de nigromancia, logias y magia negra. De hecho, el inicio de la película de Nikolaj Arcel contiene una notable ambientación -en un contexto similar al de La criatura perfecta, citando el referente más cercano-, para trasladarnos irremediablemente a la época actual y presentarnos a los jóvenes protagonistas.

Así pues, La isla de las almas perdidas contiene ciertos pasajes lo suficientemente inquietantes para aterrorizar a los espectadores más menudos, pero adolece de una manifiesta carencia de ritmo, en una película que, analizada por partes, obtendría una mejor valoración que el producto general. Inconsistente en su fondo y renqueante en la hilvanación de los acontecimientos, La isla de las almas perdidas abusa en exceso de las acontecimientos fortuitos para avanzar en su historia, resultando difusa en términos generales. Y lo mismo podemos decir de los efectos especiales, bastante elaborados en líneas generales pero insuficientes para un producto de fantasía carente de un entramado lo suficientemente consistente para dar rienda suelta a la propia imaginación del espectador.

En líneas generales, pues, diremos que La isla de las almas perdidas es un producto de fantasía en clave familiar de calidad media, que cumplirá las espectativas de un espectador no demasiado ilusionado y poco más.

Le doy un 5 sobre 10.

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Estrenos de la semana: Una noche para morir, Sentencia de muerte, La isla de las almas perdidas, Sultanes, La crisis carnívora, No tan duro de pelar

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En fin, aprovechando que en la Comunidad de Madrid adelantan los estrenos del fin de semana al tratarse de un día festivo, actualizamos hoy miércoles una cartelera no demasiado atractiva, sobretodo teniendo a Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal a tan sólo ocho días.



La mágica noche con que sueñan todas las estudiantes de instituto se convierte en una pesadilla para Donna Keppel, cuando el obseso psicópata que mató a toda su familia se escapa de la cárcel y viene a buscarla. Lo que debería haber sido la noche de su vida se convierte en un mortal juego de gato y ratón, cuando Donna y sus amigos son atacados por un sanguinario demente que no dejará que nada se interponga entre él y su víctima elegida.








La nueva película de James Wan, el director de Saw. En ella, un adolescente es asesinado cruelmente delante de sus padres. Éste, único testigo de la masacre, intentará vengarse y acabar con cada uno de los implicados en el homicidio, con desastrosas consecuencias.







En un pueblecito de la costa, donde nunca sucede nada apasionante, vive Lulu, una chica de 14 años que acaba de mudarse con su madre y su hermano, y que se aburre profundamente, esperando que ocurra algo y buscando aventuras. Pero a veces hay que tener cuidado con lo que se desea... De repente, el hermano pequeño de Lulu es poseído por el espíritu de un hombre que luchó contra el mal en el siglo XIX. Lulu deberá buscar ayuda en las dos únicas personas que creen en ella: Oliver, un niño rico asustado hasta de su propia sombra y Richard, un desilusionado científico de lo paranormal. Juntos se verán envueltos en una batalla contra las fuerzas de la oscuridad para descubrir los secretos escondidos en la Isla de las Almas Perdidas.




Cuatro profesionales atracan un banco en México. Consiguen un botín de 11 millones de dólares, y se van a Buenos Aires para cambiar los dólares por pesos. Han llegado a un acuerdo con 'El Tejano', uno de los dos capos de la ciudad, que envía a tres de sus hombres para hacer el intercambio. Pero alguien les dispara. Los hombres de 'El Tejano' mueren y los atacantes huyen con todo el dinero. Después de una larga persecución, uno de los atracadores, Leo, desaparece. Los demás tendrán que recuperar el dinero o de lo contrario todos morirán.

Leer crítica


La crisis carnívora




Gracias al Pacto Vegetariano, todos los animales conviven en paz y armonía. Todos menos uno: la hiena Crevel, que vive con la angustiosa sensación de no volver a comer carne. Decidido a calmar su apetito, una noche Crevel acude al cementerio dispuesto a devorar los cadáveres, pero no puede hacerlo: ¡no hay ninguno!




No tan duro de pelar



Unos jóvenes poco populares deciden contratar a un guardaespaldas de poca monta para que les proteja de unos matones que les están haciendo la vida imposible. Todo empieza el primer día de instituto. Los nuevos alumnos Ryan, Wade y Emmit se convierten en el blanco instantáneo del "matón" del instituto, Filkins, un torturador nato. De pronto, lo que imaginaban como los mejores años de su vida se convierten en un infierno. Los chicos se dan cuenta de que sólo les queda una solución, contratar a Drillbit Taylor como guardaespaldas. Posiblemente no sea el mejor mercenario, asesino a sueldo o gorila, pero sin duda alguna, es el más barato de los que contesta al anuncio que colgaron en la red...


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